El despertar de la conciencia es una aventura sin fin, y nunca es tarde para que empiece, porque es para siempre. Respirar antes de hablar, caminar antes de correr, regresar para llegar... y así, renacer para crecer.

Somos energía: en movimiento, transformable y con la capacidad de contribuir positivamente al absoluto del que somos parte; todo empieza con el propio ser. El yoga, en todos sus estilos, es una disciplina para descubrirse, trascender y sanarse todos los días: de adentro hacia afuera. No existe el momento, la edad, situación o razón perfecta para emprender el viaje a nuestro propio ser, porque lo ideal es ahora. Está en UNO...

Namasté